Compañeros y compañeras:
Resulta llamativo —por no decir entrañable— el esfuerzo del CSIF por aclarar lo que, en realidad, nadie había oscurecido.
Según su propio comunicado, reconocen haber presentado alegaciones en el proceso de negociación del Acuerdo Mixto . Hasta aquí, todo correcto: alegar es un derecho legítimo. Lo que ya no resulta tan habitual —ni especialmente coherente— es votar favorablemente un acuerdo en Mesa de Negociación y, acto seguido, iniciar una cadena de alegaciones sobre aspectos que, según ustedes mismos, consideran “ilegales”.
Porque claro, uno puede estar de acuerdo… o no estarlo. Pero esa elegante figura sindical de “sí, pero no; no, pero sí” empieza a ser difícil de explicar fuera de ciertos círculos muy especializados.
Conviene recordar —por si alguien se ha perdido entre tanto correo masivo— que el día 8 de abril de 2026 a las 10:59 horas, el CSIF registró dos alegaciones al Acuerdo Mixto, cuestionando la legalidad de determinados artículos (enlace a las alegaciones presentadas por CSIF). Y esto, lejos de ser una opinión, tiene una consecuencia bastante menos poética:
obliga a la Diputación a resolver dichas alegaciones en Pleno, retrasando la entrada en vigor del acuerdo, con lo que esto conlleva.
Pero tranquilos, no es la primera vez. Ya lo vimos con el Plan de Ordenación de Recursos Humanos: primero dudas, luego alegaciones… y finalmente, cuando entra en vigor, beneficios que —afortunadamente— alcanzan a toda la plantilla, incluidos quienes sembraron previamente la incertidumbre.
El verdadero problema no es alegar. El problema es generar confusión. Y en eso, hay que reconocer cierta constancia: votar a favor, alegar en contra, y después enviar comunicaciones insinuando escenarios que ni siquiera se sostienen jurídicamente.
Porque, efectivamente, como bien dicen en su nota, para impugnar algo debe estar publicado. Totalmente cierto.
Lo que quizá olvidan mencionar es que cuestionar la legalidad de un acuerdo firmado no es precisamente la forma más ágil de facilitar su publicación.
Pero en fin, será que algunos entienden la negociación colectiva como un deporte de riesgo.
Desde UGT lo tenemos bastante más sencillo:
- Si estamos de acuerdo, votamos a favor.
- Si no lo estamos, votamos en contra.
- Y si hay que mejorar algo, se hace en la Mesa de Negociación, no en diferido y por fascículos.
Lo demás —correos masivos, mensajes alarmistas y reinterpretaciones creativas— aporta poco a la estabilidad que necesitan los compañeros y compañeras.
En cuanto a las referencias a presiones o amenazas, sinceramente, sorprende la facilidad con la que se deslizan afirmaciones de ese calibre sin el más mínimo respaldo. Quizá convendría aplicar el mismo criterio que se exige a los demás: pruebas.
Finalmente, una reflexión —sin acritud, pero con algo de experiencia—:
la negociación colectiva requiere coherencia, responsabilidad y cierta madurez sindical. Y eso, como todo en la vida, se adquiere con el tiempo.
Estamos convencidos de que, conforme avance esa experiencia, cesará este curioso fenómeno de alegar contra lo que uno mismo firma.
Mientras tanto, desde UGT seguiremos trabajando —con mayor o menor épica, pero con bastante más coherencia— para que los acuerdos salgan adelante y beneficien al conjunto de la plantilla.
Porque al final, de eso se trata.
Un saludo.
En este enlace podéis consultar el texto en exposición pública.